El momento ideal para la ignifugación en una obra y cómo cumplir los plazos de entrega

El momento ideal para la ignifugación en una obra y cómo cumplir los plazos de entrega

Normativas, Sistemas contra incendios

La ignifugación de estructuras es una de las fases más importantes dentro de cualquier proyecto de construcción donde exista estructura metálica. Sin embargo, continúa siendo habitual que esta partida se programe de forma incorrecta, provocando retrasos, reparaciones innecesarias, incremento de costes y problemas durante las inspecciones finales.

La realidad es que la mayoría de las incidencias no aparecen porque la aplicación del sistema de protección pasiva contra incendios requiera demasiado tiempo, sino porque se ejecuta fuera de su momento óptimo dentro del cronograma de obra.

Planificar correctamente la ignifugación permite optimizar recursos, evitar duplicidad de trabajos y garantizar que la protección contra incendios cumple todos los requisitos técnicos y normativos antes de la entrega del edificio.

¿Cuándo debe realizarse la ignifugación en una obra?

El instante ideal para ejecutar la protección pasiva contra incendios de la estructura metálica es cuando la estructura ya está completamente terminada, pero todavía permanece totalmente accesible para los aplicadores.

Esto significa que deben haberse finalizado todas las operaciones que puedan modificar el acero, incluyendo:

  • Montaje completo de la estructura metálica.
  • Soldaduras definitivas ejecutadas.
  • Colocación de rigidizadores, cartelas y elementos auxiliares.
  • Instalación de todos los anclajes estructurales previstos.
  • Aplicación y curado de la imprimación compatible con el sistema ignífugo.

Solo cuando estas fases han concluido resulta recomendable iniciar la aplicación del mortero ignífugo o de la pintura intumescente.

Comprobaciones previas antes de comenzar la ignifugación

Antes de movilizar al equipo de aplicación conviene revisar una serie de aspectos que evitarán incidencias posteriores y garantizarán que el posterior certificado contra incendios pueda emitirse sin inconvenientes.

La estructura está completamente montada
No deben quedar perfiles pendientes de colocar ni modificaciones previstas por la dirección facultativa.
Cada nueva soldadura realizada después de ignifugar obligará a reparar el sistema.

Todas las soldaduras han finalizado
Las soldaduras posteriores destruyen el revestimiento aplicado y modifican el espesor certificado.
Además, generan zonas desprotegidas que deberán volver a prepararse y certificarse.

La imprimación compatible ha curado correctamente
Muchos sistemas requieren imprimaciones específicas compatibles con el fabricante del producto ignífugo.
Aplicar el revestimiento sobre una imprimación húmeda puede producir:

  • desprendimientos;
  • ampollas;
  • falta de adherencia;
  • pérdida del rendimiento certificado para la protección contra incendios.

No quedan grandes anclajes pendientes
Los anclajes para maquinaria, soportes industriales o instalaciones pesadas deben colocarse previamente.
Taladrar posteriormente implica eliminar parte de la protección pasiva contra incendios.

Las condiciones ambientales son adecuadas
La mayoría de fabricantes establecen límites de:

  • temperatura ambiente;
  • humedad relativa;
  • temperatura del soporte;
  • ventilación.

Ignorar estos parámetros puede aumentar considerablemente los tiempos de secado.

No empiece la ignifugación demasiado pronto

Uno de los errores más frecuentes consiste en adelantar esta partida para «ganar tiempo».
En realidad suele producir exactamente el efecto contrario.

Si todavía deben intervenir:

  • electricistas;
  • instaladores de climatización;
  • fontaneros;
  • instaladores PCI;
  • montadores de bandejas;
  • empresas de telecomunicaciones,

la estructura seguirá siendo utilizada como soporte para nuevas instalaciones, tal y como se aborda detalladamente en recursos como la reciente guía sobre El momento ideal para la ignifugación en una obra y cómo cumplir los plazos de entrega.

Cada perforación, corte o soldadura posterior obligará a reparar el revestimiento ignífugo.
Esto genera:

  • nuevos desplazamientos del aplicador;
  • incremento de costes;
  • retrasos;
  • pérdida de productividad;
  • mayor riesgo de incumplimientos en la protección contra incendios.

El mejor momento para aplicar la protección ignífuga

La aplicación resulta mucho más eficiente cuando toda la estructura permanece completamente visible.
Durante esta fase es posible:

  • controlar fácilmente todos los perfiles;
  • acceder sin obstáculos;
  • medir espesores;
  • aplicar el producto de forma uniforme;
  • trabajar con plataformas elevadoras con mayor seguridad;
  • realizar controles de calidad completos.

Cuanto más avanzada se encuentre la obra, más difícil será acceder correctamente a determinadas zonas.

Cómo integrar la ignifugación dentro del cronograma de obra

Una correcta planificación suele seguir este orden:

  1. Ejecución de cimentaciones.
  2. Montaje de estructura metálica.
  3. Finalización de soldaduras.
  4. Aplicación de imprimaciones.
  5. Curado de imprimaciones.
  6. Aplicación del sistema ignífugo.
  7. Control de espesores.
  8. Certificación de la protección contra incendios.
  9. Inicio de instalaciones interiores.
  10. Sellados cortafuego.
  11. Acabados.
  12. Inspecciones finales.

Este orden reduce considerablemente las probabilidades de tener que realizar reparaciones posteriores.

Ignifugación estructural y sellados cortafuego no son el mismo trabajo

Una confusión muy habitual consiste en considerar ambas partidas como una única actuación.
Sin embargo, pertenecen a fases completamente distintas.

Protección de la estructura
La ignifugación es una clave esencial de la protección contra incendios que protege pilares, vigas y perfiles metálicos frente al incremento de temperatura durante un incendio.
Su misión consiste en mantener la capacidad portante durante el tiempo exigido por el proyecto.

Sellado de pasos de instalaciones
Los sellados cortafuego se ejecutan cuando ya se han instalado:

  • bandejas eléctricas;
  • tuberías;
  • conductos;
  • cableado;
  • climatización.

Solo entonces pueden sellarse correctamente todos los pasos que atraviesan sectores de incendio.
Confundir ambas fases suele provocar numerosos repasos.

Nunca cierre techos antes de verificar la ignifugación

Antes de colocar:

  • falsos techos;
  • trasdosados;
  • paneles;
  • revestimientos;
  • cerramientos,

debe verificarse que toda la protección pasiva contra incendios está completamente finalizada.

También resulta imprescindible comprobar que:

  • todos los perfiles disponen del espesor requerido;
  • no existen zonas sin proteger;
  • se han emitido los certificados correspondientes de protección contra incendios;
  • se dispone de la documentación técnica.

Ocultar la estructura antes de estas comprobaciones puede obligar a desmontar gran parte de los acabados.

Control del espesor: una fase decisiva

Aplicar pintura o mortero no garantiza automáticamente el cumplimiento normativo en materia de protección contra incendios.
Cada perfil necesita un espesor determinado calculado según:

  • factor de forma;
  • resistencia al fuego requerida;
  • tipo de perfil;
  • sistema certificado;
  • ensayo del fabricante.

Por ello resulta imprescindible realizar mediciones sistemáticas durante toda la aplicación.
Los controles permiten detectar desviaciones antes de finalizar la obra.

Problemas habituales durante la ignifugación y cómo evitarlos

La pintura tarda demasiado en secar
Normalmente este problema aparece por:

  • exceso de humedad;
  • ventilación insuficiente;
  • bajas temperaturas;
  • espesores aplicados demasiado elevados.

Planificar correctamente las condiciones ambientales reduce considerablemente los tiempos de espera.

Han aparecido daños en el revestimiento
Es habitual que otras empresas deterioren parcialmente la protección contra incendios durante el desarrollo de la obra.
Por este motivo conviene reservar una fase específica de repasos antes de la entrega.
Estas pequeñas reparaciones permiten entregar el sistema completamente uniforme.

El OCT detecta incumplimientos
Durante las inspecciones del Organismo de Control Técnico (OCT) suelen aparecer incidencias relacionadas con:

  • espesores insuficientes;
  • zonas sin proteger;
  • perfiles olvidados;
  • falta de documentación;
  • sellados pendientes;
  • productos distintos a los certificados.

La mejor forma de evitar observaciones consiste en realizar controles internos durante toda la ejecución.

Coordinación entre oficios para evitar retrasos

La ignifugación afecta directamente a numerosos equipos presentes en la obra.
Una coordinación adecuada entre:

  • dirección facultativa;
  • jefe de obra;
  • empresa de estructura;
  • instaladores;
  • empresa de protección pasiva contra incendios;
  • OCT;

permite minimizar interferencias y mantener el calendario previsto.
Programar reuniones de coordinación antes del inicio de esta fase suele evitar la mayoría de incidencias posteriores.

Documentación imprescindible antes de la entrega de la obra

Además de la correcta ejecución, la documentación constituye un requisito indispensable para respaldar la protección contra incendios.
Habitualmente debe recopilarse:

  • certificados de los materiales utilizados;
  • fichas técnicas;
  • declaraciones de prestaciones;
  • ensayos correspondientes;
  • registros de espesores;
  • planos de ejecución;
  • certificados finales de aplicación de la protección contra incendios.

Disponer de esta documentación agiliza las inspecciones y facilita la recepción de la obra.

Errores que más retrasan la entrega del edificio

Los retrasos asociados a la ignifugación suelen estar relacionados con errores de planificación más que con la propia aplicación.
Entre los más frecuentes destacan:

  • iniciar la protección contra incendios demasiado pronto;
  • permitir nuevas soldaduras sobre perfiles protegidos;
  • cerrar falsos techos antes de revisar espesores;
  • no coordinar las instalaciones;
  • olvidar perfiles secundarios;
  • dejar los sellados cortafuego para el último momento;
  • no reservar tiempo para reparaciones finales.

Evitar estas situaciones permite reducir costes y entregar el proyecto dentro de los plazos previstos.

La planificación marca el éxito de la ignifugación

La ignifugación de estructuras metálicas debe entenderse como una fase estratégica dentro del cronograma de obra. Ejecutarla en el momento adecuado evita retrabajos, mejora la coordinación entre oficios y garantiza que la protección pasiva contra incendios cumple con las exigencias técnicas antes de la entrega del edificio.

Cuando la estructura está completamente terminada, la imprimación ha curado, no quedan modificaciones pendientes y existe un acceso total a los perfiles, la aplicación resulta más rápida, segura y eficiente. Del mismo modo, reservar los sellados cortafuego para después de la instalación de las conducciones y verificar espesores antes de cerrar los acabados permite superar las inspecciones de protección contra incendios con mayores garantías y reducir significativamente los retrasos en la finalización de la obra.

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