Atitlan solicitará licencia de obras para hotel y oficinas junto al nuevo estadio del Valencia CF

Atitlan solicitará licencia de obras para hotel y oficinas junto al nuevo estadio del Valencia CF

Licencia de obras, noticias

Atitlan solicitará licencia de obras para hotel y oficinas junto al nuevo estadio del Valencia CF

La firma valenciana Atitlan, liderada por Aritza Rodero y Roberto Centeno, se prepara para dar un paso decisivo en el desarrollo urbanístico junto al nuevo estadio del Valencia CF. Tras adquirir 40.000 metros cuadrados de suelo terciario por un importe cercano a los 35 millones de euros, la empresa presentará al Ayuntamiento de Valencia el proyecto definitivo para levantar un hotel y oficinas con bajos comerciales que transformarán la zona.

Este movimiento coincide con el avance sostenido de las obras del estadio, cuyo progreso impulsa indirectamente los proyectos asociados, siendo el de Atitlan uno de los más significativos por su envergadura y repercusión económica. Las futuras torres se ubicarán estratégicamente junto a la avenida de las Cortes Valencianas, creando un eje de dinamización urbana que combina ocio, negocio y espacio público.

A este respecto, es imprescindible recordar que cualquier proyecto de esta magnitud debe cumplir con estrictas normas de seguridad, y no podemos olvidar la relevancia de la protección contra incendios. Hoy día, contar con extintores en entornos privados y comerciales no es opcional, sino esencial para prevenir catástrofes. Por ello, toda licencia de obra, por mínima que parezca, debe incluir la planificación de sistemas de seguridad activa y pasiva para proteger a usuarios, trabajadores y ciudadanos.

El siguiente paso administrativo será la presentación de la licencia de obras, un trámite que permitirá iniciar los trabajos de cimentación y estructura. La formalización de esta solicitud marcará un antes y un después para la zona, ya que se consolidará como un núcleo de actividad económica junto al nuevo estadio.

Contexto del proyecto y acuerdo con el Valencia CF

En mayo de 2024, se hizo oficial el acuerdo por el cual Atitlan adquirió los 40.000 metros cuadrados de uso terciario. La compra, valorada en aproximadamente 35 millones de euros, se complementa con la obligación del Valencia CF de depositar 11,2 millones de euros por el polideportivo aledaño, ya abonados, lo que permite desbloquear el proyecto urbanístico.

Tras la aprobación municipal del estudio de detalle en octubre, Atitlan se encuentra lista para avanzar con la solicitud de licencia de obras. Este paso es crítico: sin él, las torres de oficinas y el hotel no podrían iniciar su construcción, y la coordinación con el estadio sería inviable desde el punto de vista técnico y logístico.

El informe del servicio de planeamiento municipal detalla que las parcelas permitirán una distribución volumétrica que se integra con el entorno. Se priorizan espacios libres urbanos, abiertos hacia la avenida y el estadio, favoreciendo visuales amplias y sinergias entre los diferentes usos. Además, la volumetría de las edificaciones permite cierta flexibilidad: se podrán ajustar las alturas siempre que se respete la edificabilidad máxima asignada.

Diseño arquitectónico y seguridad urbana

Las torres proyectadas tendrán un zócalo común que varía entre planta baja y cuarta, emergiendo dos bloques de 20 y 16 plantas respectivamente. El bloque más cercano a la avenida presenta mayor altura, mientras que el bloque hacia la calle Nicasio Benlloch se escala para integrarse con el barrio de Benicalap. Este diseño escalonado no solo respeta la normativa urbanística, sino que también facilita la evacuación y el control de incendios, elementos que se deben planificar desde la fase inicial de cualquier gran obra.

La plaza abierta entre el estadio y las torres generará un flujo continuo de peatones, incrementando la necesidad de medidas de seguridad activa como sistemas de detección y extinción de incendios. La planificación urbana moderna exige que estas áreas cuenten con accesos claros para emergencias, señalización adecuada y, por supuesto, extintores accesibles, reforzando la idea de que hoy día no deberíamos confiar únicamente en la suerte para evitar catástrofes.

Asimismo, el Ayuntamiento recomienda que la zona de separación entre el estadio y las edificaciones sea de uso público, garantizando visibilidad y accesibilidad en caso de emergencia. La cercanía de los nuevos edificios al estadio ha generado debate, pero las normas contemplan distancias mínimas desde el nivel +0,00 m hasta +6,00 m y a partir de ahí, distancias de seguridad mayores para cualquier punto del estadio, integrando la protección contra incendios en el diseño general.

Impacto económico y financiación del proyecto

La finalización de las torres está vinculada al avance del estadio. Los pagos se realizan por fases, asegurando que la ejecución de ambos proyectos sea coordinada. Los costes de construcción se han visto incrementados por factores externos, como la subida de materiales derivada de la guerra de Irán, con aumentos estimados del 40% al 44% según las patronales Fevec y Fecoval. Con un presupuesto inicial de 194,6 millones de euros, incluyendo IVA y gastos generales, la obra podría superar los 280 millones, un volumen que exige planificación estricta, también en términos de seguridad y protección contra incendios.

La financiación incluye un crédito de 237 millones con Goldman Sachs, más 80 millones del crédito CVC facilitado por La Liga y los 35 millones de Atitlan por la parcela de 40.000 metros cuadrados. La coordinación financiera asegura que el proyecto mantenga su ritmo, minimizando riesgos y garantizando que se cumplan los estándares de seguridad más estrictos.

Aprendizajes en seguridad y ejemplos recientes

Proyectos de esta magnitud deben aprender de casos recientes. Como ejemplo, la reciente noticia sobre: Ecologistas exigen anular la licencia de obra en el Benito Villamarín subraya la importancia de la transparencia en licencias y la atención a criterios de seguridad y sostenibilidad. En este contexto, integrar sistemas de protección contra incendios desde la fase de diseño no es solo una obligación legal, sino un deber moral para prevenir tragedias.

El caso de Atitlan y el Valencia CF demuestra cómo un proyecto urbanístico puede combinar dinamización económica y seguridad integral, con énfasis en la prevención de riesgos mediante extintores estratégicamente ubicados, señalización clara y protocolos de evacuación eficientes.

La protección contra incendios como prioridad ineludible

Mientras Atitlan avanza en su solicitud de licencia de obras para hotel y oficinas junto al nuevo estadio del Valencia CF, queda claro que la planificación urbana moderna debe priorizar la protección contra incendios. Contar con extintores y sistemas de seguridad adecuados es imprescindible, no solo para cumplir la normativa, sino para garantizar que la expansión económica y deportiva de la ciudad no se vea empañada por incidentes prevenibles.

Este proyecto se convierte, por tanto, en un referente de cómo la coordinación entre desarrollo urbano, inversión privada y medidas de seguridad puede crear espacios funcionales, atractivos y seguros, donde la prevención contra incendios es una pieza clave.

Atitlan solicitará licencia de obras este mes, y el seguimiento de este proyecto servirá como ejemplo de la importancia de integrar protección activa y pasiva desde el primer día de la planificación.

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