Cierra la catedral del anuncio de Aquarius: nunca tuvo licencia
La emblemática catedral de Justo, conocida por su aparición en el anuncio de Aquarius, ha sido clausurada por el Ayuntamiento de Mejorada del Campo. El motivo es tan claro como fundamental: el edificio nunca contó con licencias de actividad ni permisos de obra, un recordatorio contundente de la importancia de cumplir con la normativa vigente antes de abrir cualquier espacio al público.
El sueño de un hombre y la realidad de la legalidad urbanística
Construida por Justo Gallego durante más de cinco décadas, esta catedral surgió como un proyecto personal inspirado por la devoción y la perseverancia. Desde los años 60, este agricultor y antiguo aspirante a monje trabajó con sus propias manos, levantando ladrillos, cúpulas y columnas con materiales reciclados, sin planos oficiales ni supervisión técnica. Sin embargo, esta labor titánica carecía de la base más elemental para cualquier construcción pública: una licencia de obras y de actividad.
La normativa española exige que cualquier edificación destinada a recibir al público cuente con un proyecto visado, informes de seguridad estructural y certificados que acrediten la accesibilidad y la protección contra incendios. La ausencia de estos elementos convierte cualquier espacio en un riesgo potencial y puede derivar en clausuras inmediatas por parte de las autoridades. En este sentido, es fundamental que cualquier proyecto, por más simbólico o cultural que sea, cuente con la licencia de apertura antes de abrir sus puertas.
Licencias de actividad, declaraciones responsables y la legalización de espacios singulares
El caso de la catedral de Justo pone de relieve la importancia de las licencias de actividad y las declaraciones responsables como instrumentos esenciales para garantizar la seguridad y la legalidad. Una licencia de apertura no es un mero trámite administrativo, sino un aval de que el edificio cumple con las normativas urbanísticas y técnicas, incluyendo la seguridad estructural, los sistemas de protección contra incendios, la accesibilidad para personas con movilidad reducida y otros requisitos imprescindibles.
Para que un espacio pueda funcionar de forma segura y legal, es necesario contar con toda la documentación técnica y administrativa que respalde su uso. En el caso de la catedral de Justo, el Ayuntamiento ha reiterado en varias ocasiones la necesidad de presentar un proyecto completo, visado por el Colegio de Arquitectos, para poder tramitar la licencia apertura correspondiente. Sin este requisito, cualquier actividad pública —desde exposiciones hasta visitas turísticas— queda completamente prohibida.
La historia de Justo y la catedral que desafió las normas
La construcción comenzó sobre un terreno familiar sin apoyo institucional. Conocido por su tenacidad, Justo Gallego levantó un templo que, aunque monumental y visualmente impresionante, no se ajustaba a la legalidad urbanística. Este proyecto personal se convirtió en un símbolo de esfuerzo individual, pero también en un ejemplo de cómo la falta de licencias puede limitar el uso de un espacio incluso décadas después de su inicio.
En 2021, poco antes de fallecer, Justo donó la catedral a Mensajeros de la Paz, la ONG del padre Ángel, con la intención de que el inmueble se mantuviera como un centro de culto y actividades culturales. Desde entonces, la organización ha gestionado visitas, exposiciones y espacios multiconfesionales, pero siempre bajo la sombra de la irregularidad administrativa. El Ayuntamiento ha sido claro: cualquier actividad pública requiere que el edificio debe cumplir con normativas estrictas de seguridad, salubridad y urbanismo.
El detonante del cierre y la gestión de riesgos
El cierre definitivo de la catedral se produjo tras la consulta de una fundación para organizar una exposición artística. Al revisar el expediente, los técnicos municipales descubrieron que el edificio carecía de toda licencia de actividad y que no existía ningún trámite en curso que pudiera autorizar su uso público. Esta situación generó la apertura de un procedimiento de clausura preventiva, que se ha materializado con la prohibición de visitas, exposiciones y cualquier acto dentro del inmueble.
La medida del Ayuntamiento es un recordatorio de que, sin la documentación adecuada, incluso los proyectos culturales más valiosos están sujetos a la ley. La catedral, a pesar de su fama y atractivo turístico, no estaba exenta de riesgos estructurales y de seguridad. Escalinatas, forjados y otros elementos del edificio podían suponer peligro para los visitantes, lo que refuerza la necesidad de contar con informes técnicos y licencias oficiales.
Lecciones sobre legalidad y seguridad en construcciones singulares
El caso de la catedral de Justo ejemplifica la importancia de anticiparse a la normativa vigente. Una licencia de apertura o un proyecto de obra no son meros papeles; son la garantía de que cualquier espacio destinado al público cumple con los estándares de seguridad y accesibilidad. Además, las declaraciones responsables y los permisos de actividad permiten regularizar espacios construidos sin licencia, siempre que se aporten los informes técnicos adecuados.
Incluso proyectos únicos, simbólicos o culturales deben someterse a este proceso para evitar cierres administrativos. La historia de la catedral recuerda que el ingenio y la pasión no sustituyen a la legalidad ni a la seguridad estructural. Para los gestores de espacios públicos, la lección es clara: cualquier construcción abierta al público requiere una planificación técnica y una tramitación legal exhaustiva.
Regularización y futuro del espacio
Mensajeros de la Paz ha manifestado su intención de colaborar con el Ayuntamiento para regularizar la situación. La organización ha aportado documentación durante los últimos años, aunque los técnicos consideran que aún faltan informes clave sobre seguridad, estabilidad y salubridad. Solo con un proyecto visado y completo se podrá obtener la licencia de apertura que permita reabrir el inmueble al público de manera segura y legal.
Mientras tanto, la catedral permanece cerrada y rodeada de vallas, un testimonio del valor cultural y de la necesidad de cumplir con las normativas urbanísticas y de seguridad. Este caso, mediático y singular, pone de manifiesto que incluso las construcciones más emblemáticas requieren permisos y licencias, recordando a todos los responsables de obras que la legalidad es tan importante como la creatividad y la pasión.
La legalidad como pilar de cualquier proyecto
El cierre de la catedral del anuncio de Aquarius no borra su historia ni su atractivo, pero subraya una verdad ineludible: ningún edificio abierto al público puede escapar de la normativa vigente. Las licencias de actividad, declaraciones responsables y licencias de obras son esenciales para garantizar la seguridad de los visitantes y la viabilidad legal de cualquier proyecto. La historia de Justo Gallego y su catedral es un ejemplo inspirador, pero también una advertencia clara: la pasión y la creatividad necesitan siempre un soporte legal que las respalde.
Así que, para cualquier empresario, ONG o particular que aspire a abrir un espacio singular al público, cumplir con la normativa no es opcional. La licencia de apertura y los permisos de obra son la base sobre la que se construye la seguridad, la sostenibilidad y la continuidad de cualquier proyecto cultural, social o religioso.

